Note 44 — INTRODUCCIÓN
Reading edition
Es muy verosímil que las Historias prodigiosas se imprimiesen por primera vez en Sevilla, donde tenía su establecimiento tipográfico Andrea Pescioni. Pero no encuentro noticia alguna de esta edición, y sólo he manejado las dos siguientes:
—Historias prodigiosas y maravillosas de diversos svcessos acaescidos en el mundo. Escriptas en lengua Francesa, por Pedro Bouistau, Claudio Tesserant, y Francisco Belleforest. Traducidos en romance Castellano, por Andrea Pescioni, vezino de Seuilla. Dirigidas al muy Illustre señor Licenciado Pero Diaz de Tudanca, del Consejo de su Magestad, y Alcalde en la su casa y Corte. Con Privilegio. En Medina del Campo. Por Francisco del Canto. A costa de Benito Boyer, mercader de libros. MD.LXXXVI.
8.º, 391 folios.
Aprobación de Tomás Gracián Dantisco (Madrid, 10 de Noviembre de 1585).—Privilegio á Andrea Pescioni por seis años (Monzón, 29 de Noviembre 1585).—Dedicatoria.—Al cristiano lector (prólogo).—Texto-Tabla de capítulos.—Tabla alfabética de todas las cosas más señaladas.—Catálogo de los autores citados.—Fe de erratas.
—Historias prodigiosas... Con licencia. En Madrid, por Luis Sanchez. Año 1603. A costa de Bautista Lopez, mercader de libros.
8.º, 8 hs. prls., 402 pp. dobles y 5 hs. más sin foliar para la tabla.
Tasa (Valladolid, 19 de Julio 1613).
Aprobación de Gracián Dantisco.—Erratas.—Licencia (Valladolid, 15 de Mayo de 1603).—Dedicatoria y prólogo, lo mismo que en la primera, de la cual ésta es copia exacta.
En el prólogo dice Pescioni:
«Algunos años ha que vi la primera parte de aquestas Historias Prodigiosas, que en lengua Francesa escrivio el docto y ilustre varon Pedro Bouaistau, señor de Launai, y me parecio obra que merecia estar escrita en los coraçones de los fieles: porque con singular erudicion, y con vivos y maravillosos exemplos nos enseña y dotrina; y luego me dio voluntad de traduzirla y por entonces no pude poner en execucion mi desseo, porque hallé que aquel libro estava imperfeto y defetuoso de algunas hojas, de que avia tenido culpa la ignorancia de alguno, que por no aver conocido aquella joya se las avia quitado, para desflorarla de algunas pinturas y retratos que en el principio de cada capitulo tenia, que la curiosidad del autor avia fecho retratar, para con mayor facilidad representar a los ojos de los letores las Historias y casos que en ellas se contenian: de que recibi no pequeño desgusto, y procuré que de Francia me fuesse traydo otro de aquellos libros, y se passaron muchos meses antes que huviesse podido conseguir mi intento; pero con la mucha diligencia y cuydado que en ello puse, le consegui, y aun aventajadamente, porque me fue traydo el original de que he sacado aquesta mi traducion, que no sólo lo fue de aquella obra que tanto avia deseado, mas aun tuvo añadidas otras tres partes que tratan del mismo sugeto, que han escrito dos eruditos varones, quales son Claudio Tesserant y Francisco Belleforest...
«En el traduzir no he guardado el rigor de la letra, porque como cada lengua tenga su frasis, no tiene el de la una buena consonancia en la otra; sólo he procurado no apartarme del sentido que tuvieron los que lo escrivieron, y aun en aquesto he excedido en algunos particulares casos, porque dizen algunas cosas que en aquesta lengua no fueran bien recebidas, y por la misma causa he cercenado algunas dellas. Tambien he dilatado otras algunas, por hazerlas más inteligibles, que estavan cortas, porque el original las suple con los retratos de las figuras que en él estan debuxadas, y en esta traducion no se han podido estampar por la carestia assi del artifice como de la obra. Assimismo he encubierto y dissimulado algunos nombres de personas que en el discurso de aquesta obra se citan, por no ser catolicos, que mi intento ha sido que no haya cosa con que las orejas de los pios puedan ser ofendidas: aunque bien se conoce que el mismo intento tuvieron los autores originarios de aquestas historias, mas en su natural patria les es concedido más libertad, debaxo de ser catolicos»...
Al fin añadió el traductor tres historias de su cosecha:
Cap. I: «De un monstruo que el año de mil y quinientos y cincuenta y cuatro nacio en la villa de Medina del Campo».
Cap. II: «De un monstruo que el año 1563 nacio en Jaen». (Esta historia, verdaderamente monstruosa, de un sacerdote sacrílego recuerda la manera de los cuentos anticlericales que Fr. Anselmo de Turmeda intercaló en su Disputa del Asno.)
Cap. III: «De un prodigio que el año 1579 se vio en Vizcaya, cerca de la villa de Bermeo».
Además intercala en el texto alguno que otro párrafo suyo, por ejemplo éste (fol. 54 de la edición de Madrid), al tratar de ciertos peces voladores:
«Uno de aquestos mismos pescados monstruosos, ó particular especie de voladores, he visto yo el traductor de aqueste libro en el museo de Gonçalo Argote de Molina, ilustre cavallero de aquesta ciudad de Sevilla y veynteiquatro de ella, provincial de la Santa Hermandad de la provincia del Andaluzia, que tiene de muchos libros raros y otras varias curiosidades; el qual despues presentó a Mateo Vazquez de Leca, secretario de la Magestad del Catolico Rey don Felipe nuestro señor, único protector de los virtuosos».
Ocasionalmente traduce algunos versos de Virgilio, Horacio y Lucano, y también algunos de Ronsard (pp. 254, 255, 384, 395), de Boyssiero (p. 388) y de otro poeta francés (en lengua latina) cuyo nombre no expresa (p. 292). Estas versiones no son inelegantes, como puede juzgarse por estas dos cortísimas muestras del «famoso poeta Pedro Ronsardo, en algunos de sus graves versos que escribió, abundosos de admirables sentencias»:
El valeroso padre siempre engendra Al hijo imitador de su grandeza, Y assi por solo el nombre de la raza Es el joven caballo apetecido, Y el podenco sagaz sigue al venado Sólo imitando a sus progenitores, Que es cosa natural el heredarse De los padres los vicios y virtudes. Los malos acarrean en la tierra Pestes, hambres, trabajos y tormentos, Y causan en el aire mil rumores, Para con el estruendo amedrentarnos, Y vezes hay nos fingen a la vista Dos Soles, o la Luna escura y negra, Y hazen que las nubes lluevan sangre, Y que horrendos prodigios se nos muestren.
Andrea Pescioni, sin duda oriundo de Italia, empieza á figurar en Sevilla como editor por los años de 1572, dando trabajo á las prensas de Juan Gutiérrez y Álvaro Escribano, que estamparon á su costa algunos libros, entre ellos el Solino, De las cosas maravillosas del mundo, traducido por Cristóbal de las Casas (1573). En 1581 tenía ya imprenta propia, de la cual salieron una porción de libros que hoy son joyas bibliográficas, como el Libro de la Montería de Alfonso XI y el Viaje ó Itinerario de Ruy González de Clavijo en su embajada al Gran Tamerlán, publicados uno y otro por Argote de Molina; la Crónica del Gran Capitán, los Diálogos de Bernardino de Escalante, varias colecciones poéticas de Juan de la Cueva, Joaquín Romero de Cepeda, Pedro de Padilla, y el rarísimo tomo que contiene Algunas obras de Fernando de Herrera. Desde 1585 Pescioni aparece en sociedad con Juan de León. Hasta 1587 se encuentra su nombre en portadas de libros.
Vid. Escudero y Peroso, Tipografia Hispalense (Madrid, 1894), p. 33, y Hazañas y la Rua, La Imprenta en Sevilla (Sevilla, 1892), pp. 82-84.