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Orígenes de la novela, Tomo II

Note 2 — INTRODUCCIÓN

Reading edition

[3] Es cosa digna de repararse que el Petrarca, con ser tan amigo de Boccaccio, no recibió de su parte el Decameron ni le vio más que por casualidad, ni elogió en él otra cosa que esta novela y la descripción de la peste: «Librum tuum, quem nostro materno eloquio, ut opinor, olim juvenis edididisti, nescio quidem unde vel qualiter ad me delatum vidi».

Sin duda por haberse omitido la epístola proemial en algunas copias fue tenida la Griselda entre muchos humanistas por composición original del Petrarca, pero no creo que incurriesen en tal error Bernat Metge, tan versado en las obras de Boccaccio, ni Chaucer, que la imita en uno de los Canterbury Tales. Pero la verdad es que procedieron como si ignoraran el verdadero autor de la fábula.

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