Note 215 — INTRODUCCIÓN (continued 3)
Reading edition
Para que nada falte á la descripción de tan raro libro, pondremos los títulos de estas fábulas, con sus moralidades respectivas:
Fábula I. El labrador indiscreto. Es la fábula del molinero, su hijo y el asno, tornada probablemente de El Conde Lucanor, cap. 24 de la edición de Argote.
Quien se sujeta á dichos de las gentes, Ha de caer en mil inconvenientes. Fáb. II. El gato y el gallo. Hipócritas pretextos del gato para matar al gallo y comérsele. Con el ruin son por demás razones, Que al cabo prevalecen sus pasiones. Es la fábula 4.ª del «Isopo de la traslacion nueva de Remigio» en la colección del infante Don Enrique. Fáb. III. El viejo y la muerte. Los hombres llaman á la muerte ausente, Mas no la quieren ver quando presente. Fáb. IV. La hormiga y la cigala. Quando estés de tu edad en el verano, Trabaja, porque huelgues cuando anciano. Fáb. VI. El álamo y la caña. Mas alcanza el humilde con paciencia, Que no el soberbio haziendo resistencia. Fáb. VII. La raposa y la rana. De la voz entonada no te admires, Sin que primero de quien sale mires. Fáb. IX. La raposa y las uvas. Quando algo no podemos alcançar, Cordura dizen que es dissimular. Fáb. XI. El leon, el asno y la raposa. Quando vemos el daño del vecino, No escarmentar en él es desatino. Fáb. XII. La mujer y el lobo. La muger es mudable como el viento: De sus palabras no hagas fundamento. Fáb. XIV. El gallo y el diamante. No se precia una cosa, ni codicia, Si no es donde hay de su valor noticia. Fáb. XV. El cuervo y la raposa. Cuando alguno te loa en tu presencia, Piensa que es todo engaño y apariencia. Fáb. XVII. El leon y el raton. No quieras al menor menospreciar, Pues te podrá valer en su lugar. Fáb. XIX. La liebre y el galápago. Hazienda y honra ganarás obrando, Y no con presuncion emperezando. Fáb. XXI. La rana y el buey. Con los mayores no entres en debate, Que se paga muy caro tal dislate. Fáb. XXII. El asno y el lobo. Entienda cada qual en su exercicio, Y no se meta en el ageno oficio. Fáb. XXIV. El consejo de los ratones. Ten por consejo vano y de indiscreto, Aquel del qual no puede verse efeto. Fáb. XXV. El grillo y la abeja. De su trabajo el hombre se alimente, Y á gente vagamunda no sustente. Si fueres docto, y no seras discreto, Seran tus letras de muy poco efeto. Fáb. XXIX. Las liebres y las ranas. Aunque tengas miseria muy notable, Siempre hallarás quien es más miserable. Fáb. XXX. El asno, el gallo y el leon. Quien presume de sí demasiado, Del que desprecia viene á ser hollado. Fáb. XXXI. La raposa y el leon. En aprender no tomes pesadumbre, pues lo hace fácil todo la costumbre. Fáb. XXXIII. El asno, el cuervo y el lobo. Para bien negociar, favor procura: Con él tu causa casi está segura. Fáb. XXXIV. El asno y el lobo. Uno que haziendo os mal ha envejecido, Si hazeros bien ofrece, no es creido. Fáb. XXXV. El raton de ciudad y el del campo. Ten por mejor con quietud pobreza, Que no desasosiegos con riqueza. Fáb. XXXVI. La raposa y el vendimiador. Si con las obras el traydor te vende, En vano con palabras te defiende. Fáb. XXXVII. La vieja, las moças y el gallo. Huir de trabajar, es claro engaño, Y de poco venir á grande daño. Fáb. XXXIX. El asno y las ranas. Quando un poco de mal te quita el tino. Mira el que tienen otros de contino. Fáb. XL. El pastor y el lobo. Al que en mentir por su plazer se emplea. Quando dize verdad, no hay quien le crea. Fáb. XLII. El labrador y la encina. Si favoreces al ruin, haz cuenta Que en pago has de tener dolor y afrenta. Fáb. XLIII. El leon enamorado. Los casamientos hechos por amores Muchas vezes son causa de dolores. Fáb. XLIV. La raposa y el espino. Acudir por socorro es grande engaño A quien vive de hazer á todos daño. Fáb. XLVIII. El Astrólogo. ¿Qué certidumbre puede dar del cielo El que á sus pies aun ver no puede el suelo? Fáb. L. El leon enfermo, el lobo y la raposa. Algunas vezes urde cosa el malo Que viene á ser de su castigo el palo. Fáb. LII. La raposa y la gata. Un arte vale más aventajada Que muchas si aprovechan poco ó nada. Fáb. LIV. Los ratones y el cuervo. Algunos, por inútiles contiendas, Pierden la posesion de sus haziendas.