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Orígenes de la novela, Tomo I

Note 755 — VIII (continued 3)

Reading edition

Los versos cortos no suelen estar mal medidos como los de arte mayor, pero son tan insulsos como ellos. Júzguese por esta canción, que es de lo menos malo que he encontrado (tomo I de la edición de Londres, pp. 68 y 69):

¿A dónde vas, di, pastor, Con tu ganado? Voy al prado de amor Por mi pecado. Dicen que es prado abundoso De mil flores, Apacible y congojoso En olores (!). Pensaba estar sin amores Descansado, Y soy del arco de Venus Condenado. Estando en mi cabaña A placer, Vi pasar zagala extraña A mi ver. Luego moviome un querer Desatinado, En el prado de amor, Por mi pecado. Dixo tenía entendidas Mis razones, Y que tenía por fingidas Mis pasiones. ¡Ay falsas de corazones Y estado! ¿No veis mi mal en canciones Publicado?

No es menos ridículo este cartel contra el Amor, que se halla en el libro 6.º, p. 14:

Yo descontento pastor, Que los contentos desvío, Al gran contento de Amor, Enemigo mío mayor, Dende ahora desafío Mano á mano. Pues se hace soberano Del gobierno de mi prado, Ya que ha sido liviano En demostrarse tirano, Le desafío armado: ¡Ea presto! Que yo quiero ver su gesto, Pues jamás lo he conoscido, Ya que del amor honesto Me hallo en todo esto Cruelmente ofendido, Noche y día...

Pero basta de necedades, que no dejan de serlo por estar en un libro rarísimo.

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