Note 579 — VII
Reading edition
«Algunas cosas de aquestas no llegaron a noticia de Hernando del Pulgar, coronista de los Catolicos Reyes, y asi no las escribio, ni la batalla que los cuatro caballeros cristianos hizieron por la reina, perque dello se guardó el secreto... Nuestro moro coronista supo de la sultana debajo de secreto todo lo que pasó. Visto por el coronista perdido el reino de Granada, se fue a Africa y a Tremecen, llevando todos los papeles consigo; alli murio y dexó hijos y un nieto suyo, no menos habil que él, llamado Argutarfa, el cual recogio todos los papeles de su abuelo, y en ellos halló este pequeño libro, que no estimó en poco, por tratar la materia de Granada, y por grande amistad se lo presentó a un judio llamado Saba Santo, quien le sacó en hebreo por su contento, y el original arabigo le presentó a D. Rodrigo Ponce de Leon, conde de Bailen. Y por saber lo que contenia y por haberse hallado su abuelo y bisabuelo en las dichas conquistas, le rogó al judio que le tradujese al castellano, y despues el conde me hizo merced de darmelo». (Cap. XVII).
Cervantes parodió todo este cuento al referirnos el hallazgo de los cartapacios arábigos que compró en el Alcaná de Toledo, y que un morisco le tradujo por dos arrobas de pasas y dos hanegas de trigo.