Note 558 — VII
Reading edition
En la epístola 60 de las familiares á D. Fadrique de Portugal, arzobispo de Zaragoza y virrey de Cataluña, se muestra pesaroso de haber traducido (como él dice) estas cartas que, por lo demás, aunque profanas, nada tienen de licenciosas «Para deciros, señor, verdad, á mí me quedaron pocas cartas de Marco Aurelio, digo de las que son morales y de buenas dotrinas; que de las otras que escribio siendo mozo a sus enamoradas, aun tengo razonable cantidad dellas, las cuales son más sabrosas para leer que no provechosas para imitar. Muchas veces he sido importunado, rogado, persuadido y aun sobornado para que publicase estas cartas, y a ley de bueno le juro que no ha faltado caballero que me daba una muy generosa mula porque le diese una carta de alguna enamorada, diciendome que se la habia pedido una dama y le iba la vida en complacerla. Mil veces me he arrepentido de haber romanceado aquellas cartas de amores, sino que el conde de Nasao, y el principe de Orange, y D. Pedro de Guevara mi primo, me sacaron de seso y me hicieron hacer lo que yo no queria ni debia. Siendo como yo era en sangre limpio, en profesion teologo, en hábito religioso y en condicion cortesano, bien excusado fuera a mí tomar oficio de enamorado, es á saber, en pararme á escribir aquellas vanidades o aquellas liviandades; por lo cual, yo pecador, digo mi culpa, y mi gravisima culpa, pues ofendia a mi gravedad y aun a mi honestidad. Muchos señores y aun señoras se paran a lisongearme y alabarme del alto estilo en que traduje aquellas cartas, y de las razones tan delicadas y enamoradas que puse en ellas; y mejor salud les dé Dios, que yo tome dello gloria ni aun vanagloria; porque asi me afrento cuando me hablan en aquella materia, como si me echasen una pulla. Si por traducir yo aquellas cartas amatorias, y haber puesto en ellas razones tan vivas y requebradas, algun enamorado o alguna enamorada han pecado, cogitatione, delectatione, conseneu, visu, verbo et opere, otra y otras mil veces pido a Dios perdon de lo en que le ofendi y del mal ejemplo que de mí di».