Note 535 — VII
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«Et ¿que vos contaremos del Rey de cómo venia para la batalla, y de las vestiduras que trahia, y que eran las noblezas que traia, y non creo que ha home que las pudiese contar; ca él iba vestido de una arfolla que en esse tiempo dezian purpura que entonces trayan los Reyes por costumbre, et segun asinamiento de los que la vieron, que bien valia mil marcos de oro, y las piedras y los adobos en esto non ha home que lo pudiese decir qué tales eran, ca él venia en un carro de oro que tiraban dos mulas; éstas eran las más fermosas y las mejores que nunca ome vio, et el carro era tan noblemente fecho que non havia en él fuste ni fierro, mas non era otra cosa si non oro y plata y piedras preciosas, et era tan sotilmente labrado que maravilla era, y encima del carro habia un paño de oro tendido, y este paño non ha home en el mundo que le pudiese poner precio, et dentro, so este paño estaba una silla tan rica que nunca ome vio otra tal que le semejase; et aquella silla era tan noble y tan alta que el menor home que havia en la puerta la podia bien veer; et ¿qué vos podia home dezir que desde que Hispan, el primero poblador que vino a España, fasta en aquel tiempo que el rey don Rodrigo vino a aquella batalla, nunca fallamos de rey ninguno nin de otro home, que saliese tan bien guisado nin con tanta gente como éste salio contra Tarife?»