Note 461 — VI
Reading edition
En una de estas epístolas apócrifas, la de Troylo á Briseyda, se lee el siguiente pasaje, en verdad muy poético, y que á su discreto editor le ha traído á la memoria una divina escena de Julieta y Romeo:
«Miembrate agora de la postrimera noche que tú e yo manimos en uno, e entravan los rayos de la claridat de la luna por la finiestra de la nuestra camara, y quexavaste tú, pensando que era la mañana, y decias con falsa lengua, como en manera de querella: «¡Oh fuegos de la claridat del radiante divino, los quales, haziendo vuestro ordenado curso, vos mostrades y venides en pos de la conturbal hora de las tinieblas! Muevan vos agora a piedad los grandes gemidos y dolorosos sospiros de la mezquina Breçayda, y cesat de mostrar tan ayna la fuerza del vuestro gran poder, dando logar a Bresayda que repose algund tant con Troylos su leal amiga». E dezias tú, Bresayda: «¡Oh quánto me ternia por bienaventurada si agora yo supiese la arte magica, que es la alta sciencia de los magicos, por la qual han poder de hacer del dia noche y de la noche dia por sus sabias palabras y maravillosos sacrificios!... ¿E por qué no es a mí posible de tirar la fuerza al dia» E yo, movido a piedat por las quexas que tú mostrabas, levantéme y salli de la camara, y vi que era la hora de la media noche, quando el mayor sueño tenia amansadas todas las criaturas, y vi el ayre acallantado, y vi ruciadas las fojas de los arboles de la huerta del alcazar del rey mi padre, llamado Ilion, y quedas, que no se movian, de guisa que cosa alguna no obraban de su virtut. E torné a ti y dixete: «Breçayda, no te quexes, que no es el dia como tú piensas». E fueste tú muy alegre con las nuevas que te yo dixe...».
Como Shakespeare conoció las Historias de Troya en la versión de Guillermo Caxton, y tomó de allí el argumento de Troilus and Cressida, puede explicarse fácilmente la analogía de ambos pasajes.