Note 409 — V (continued 3)
Reading edition
También Juan de Barros se arrepintió, andando el tiempo, de este pecado de su juventud, y como grave historiador condenó los libros de caballerías, según puede verse en estas líneas que traduzco de su Espelho de Casados (ed. de Tito de Noronha, introd., p. IV): «Cuando los mancebos comienzan a tener entendimiento del mundo, gastan el tiempo en libros innecesarios y poco provechosos para sí ni para otros, como la fabulosa historia de Amadis, las patrañas del Santo Grial, las simplezas insulsas del Palmerín, Primaleon y Florisando y otros a este tenor, los cuales habian de ser totalmente exterminados porque de ninguna cosa sirven, habiendo tantos otros de que se puede sacar partido, asi como de San Agustin y de San Jeronimo y de Seneca, y para pasar el tiempo en mayores hazañas que las de Esplandian, lean a Livio, Valerio, Curcio, Suetonio, Eutropio y otros muchos historiadores, donde se hallarán mayores hazañas provechosas para los que desean saber, y ademas avisos y muy necesarias doctrinas». Hay edición asequible y moderna del Clarimundo (Lisboa, 1790, cuatro tomos en 8.º).