Note 74 — ÉGLOGA PRIMERA
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Recordaba estos sentidos versos Cristóbal Mosquera de Figueroa en su lamentación por la muerte de Garcilaso: «¡Murió Salicio; ya Salicio es ido! — ¡Salicio es ido! luego respondieron — Las selvas, redoblando su ruído... — Y tú, Apolo, ¿dó estabas, que testigo — No fuiste cuando el cuerpo dio en el suelo — Por mano del sacrílego enemigo?... — Y tú, Venus dorada... — ¿Por qué no socorriste el doloroso — Trance de tu poeta?...»