Note 10 — VI Capitán Tiago
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Que estaba en paz con el Gobierno, no hay que dudarlo, por difícil que la cosa pareciese. Incapaz de imaginarse un pensamiento nuevo, y contento con su modus vivendi, siempre estaba dispuesto á obedecer al último oficial quinto de todas las oficinas, á regalar piernas de jamón, capones, pavos, frutas de China en cualquiera estación del año. Si oía hablar mal de los naturales, él, que no se consideraba como tal, hacía coro y hablaba peor; si se criticaba á los mestizos sangleyes10 ó españoles, criticaba él también acaso porque se creyese ya ibero puro. Era el primero en aplaudir toda imposición ó contribución, máxime cuando olía una contrata ó un arriendo detrás. Siempre tenía orquestas á mano para felicitar y dar enfrentadas11 á toda clase de gobernadores, alcaldes, fiscales, etc., etc., en sus días, cumpleaños, nacimiento ó muerte de un pariente, en cualquiera alteración, en fin, de la monotonía habitual. Encargaba para esto versos laudatorios, himnos en que se celebraba al suave y cariñoso gobernador, valiente y esforzado alcalde que le espera en el cielo la palma de los justos (ó palmeta) y otras cosas más.