Note 9 — VI Capitán Tiago
Reading edition
No pasaba un año sin concurrir con una orquesta á la opulenta romería de Antipolo: entonces costeaba dos misas de gracia de las muchas que forman los tres novenarios y los otros días en que no hay novenarios, y se bañaba después en el renombrado batis ó fuente, donde la misma sagrada Imagen se bañara. Las personas devotas ven aún la huella de los pies y el rastro de los cabellos en la dura peña, al enjugarlos, precisamente como una mujer cualquiera que gasta aceite de coco, y como si sus cabellos fuesen de acero ó de diamante, y pesase mil toneladas. Nosotros desearíamos que la terrible Imagen sacudiese una vez su sagrada cabellera á los ojos de estas personas devotas, y les pusiese el pie sobre la lengua ó la cabeza.—Allí, junto á esa misma fuente, capitán Tiago debe comer lechón asado, sinigang de dalag con hojas de alibambang9 y otros guisos más ó menos apetitosos. Las dos misas le venían á costar algo más de cuatrocientos pesos, pero resultaban baratas si se ha de considerar la gloria que la Madre de Dios adquiere con las ruedas de fuego, cohetes, bombas y morteretes ó bersos como allí se llaman, si se han de calcular las grandes ganancias, que, merced á estas misas, había de conseguir en el resto del año.