Note 1 — VI Capitán Tiago
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Bajo de estatura, claro de color, redondo de cuerpo y de cara gracias á una abundancia de grasa, que, según sus admiradores, le venía del cielo, de la sangre de los pobres según sus enemigos, capitán Tiago aparecía más joven de lo que realmente era: le hubieran creido de treinta á treinta y cinco años de edad. La espresión de su rostro era constantemente beatífica en la época á que se refiere nuestra narración. Su cráneo, redondo, pequeñito y cubierto de un pelo negro como el ébano, largo por delante y muy corto por detrás, contenía muchas cosas, según dicen, dentro de su cavidad; sus ojos pequeños, pero no achinados, no cambiaban jamás de espresión; su nariz era fina y no chata, y si su boca no hubiese estado desfigurada por el abuso del tabaco y del buyo, cuyo sapá1 reuniéndose en un carrillo alteraba la simetría de sus facciones, diríamos que hacía muy bien en creerse y venderse por un hombre bonito. Sin embargo de aquel abuso, conservaba siempre blancos sus propios dientes y los dos que le prestó el dentista, á razón de doce duros pieza.