Note 401 — LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO
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Flores entre tahúres eran las señales en las cartas y demás fullerías que se hacían con los naipes, por darles buen fruto y ser delicadas mañas de ingenio. Entrem. del siglo XVII, p. 291: “Los jardines del naipe los plantamos | a medias, yo ganando, otros perdiendo: | todo cuanto yo gano con mis flores | lloran ellos con ojos infelices; | y así en estos jardines excelentes | mías las flores son, suyas las fuentes”. Navarrete, Casa juego, f. 63: “A cuya voz acuden los de la flor y la estafa”. Así, descornar la flor, o entrevar o entender la flor, era descubrir al jugador la fullería o flor.