Note 397 — LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO
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Era anejo del oficio de rufián el robo, el encubrir ladrones, lo alcahuete, valentón, espadachín de alquiler y asesino. Reuníanse en cofradías, sin que pudiesen las justicias exterminar estos desalmados, cuya vida y costumbres retrató prodigiosamente Cervantes en la gallarda novela de Rinconete y Cortadillo, de donde trasladó algunos buenos rasgos a la comedia de El Rufián dichoso. El licenciado Cristóbal de Chaves escribió en 1598 una Relación de la cárcel de Sevilla, curiosísima por las noticias que da acerca de los rufos o germanes y de su lengua y crímenes, que no bastaban a extirpar los más bravos castigos. “Hay semana de diez y ocho azotados y ahorcados, y en galeras, de cincuenta en cincuenta, y si todo se apurase, no creo habría nadie sin pena y castigo”. (Biblioteca Colombina, Aa. 141, 4, fol. 155).