Note 446 — LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO (continued 2)
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Así que entró en Italia, en el verano de 1633, el infante cardenal don Fernando, deseó con grandes veras, para el sosiego de aquel hermoso territorio, componer las diferencias que había entre el Duque de Saboya y la República de Génova, y teniendo orden y poder del Rey de España, su hermano, se erigió medianero entre ambas partes y las concertó con maravilloso tino y extraordinaria prudencia en julio del año siguiente de 1634.