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Los Sueños, Volume I

Note 244 — DISCURSO

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Los saludadores, propiamente curanderos que dan la salud del mal de rabia. Diz que tienen una cruz en el cielo de la boca, que nacen en Viernes Santo, a las tres de la tarde, y no sé qué más. Contra dicho mal suele dar el saludador al mordido de perro rabioso pan sin sal para sanarlo. Mediante una bendición, y más comúnmente algunos esputos que arroja en una jofaina de agua, ve en el fondo la figura del perro y en su aspecto conoce si estaba o no rabioso. Chupa la ponzoña de la herida, bendice los ganados con su soplo y aliento en el nombre de Dios, con los que los preserva de enfermedad, a lo cual alude Quevedo al decir luego que andan siempre soplando, y en la Jácara 1: “Gran saludador de culpas, | un fuelle de Satanás”. Igualmente soplan al que tiene mal de corazón. F. Aguado, Cristiano, 74: “Alude en estas palabras el Apóstol al oficio que hacen los saludadores con los que padecen mal de corazón, a los cuales, cuando los derriba el accidente en tierra, ellos, con un soplo suave, los ponen en pie”. J. Pin., Agr., 24, 38: “Los saludadores curan con el soplo”.

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