← Table of contents
Los Sueños, Volume I

Note 233 — DISCURSO

Reading edition

“Tenía un bote junto a sí. No me sufrió el corazón a no decirle algo. Y así, llegándome cerca, le dije: ‘¿Cómo, traidor infame sobre todos los hombres, vendiste a tu Maestro, a tu Señor y a tu Dios por tan poco dinero?’ A lo cual respondió: ‘Pues vosotros, ¿por qué os quejáis deso? Que sobrado de bien os estuvo, pues fué el medio y arcaduz para vuestra salud. Yo soy el que me he de quejar y fuí a quien le estuvo mal, y ha habido herejes que me han tenido con veneración, porque di principio en la entrega a la medicina de vuestro mal. Y no penséis que soy yo solo el Judas; que, después que Cristo murió, hay otros peores que yo y más ingratos, pues no sólo le venden, pero le venden y compran, azotan y crucifican, y, lo que es más que todo, ingratos a vida y pasión y muerte y resurrección, le maltratan y persiguen en nombre de sus hijos. Y si yo lo hice antes que muriese, con nombre de apóstol y dispensero, este bote lo dice, que es el de la Madalena, que codicioso quería que se vendiese y se diese a pobres, y ahora es una de las mayores penas que tengo ésta, ver lo que quería para remediar pobres, vendido. Porque todo lo aplicaba a vender, y después, por salir con mi tema y vender el ungüento, vendí al Señor que le tenía, y así remedié más pobres que quisiera’. ‘Ladrón, dije yo, que no me pude reportar, pues, si viendo a la Madalena a los pies de Cristo te tocó la codicia de riqueza, cogieras las perlas de las muchas lágrimas que lloraba, hartáraste de oro con las hebras de cabellos que arrancaba de su cabeza y no cudiciaras su ungüento con alma boticaria. Pero una cosa querría saber de ti: por qué te pintan con botas’,” etc. (Edición de Pamplona, 1631).

Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings