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Los Sueños, Volume I

Note 205 — DISCURSO

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Aban-illos, pliegues, y dijéronse por su parecido al aban-illo o aban-ico, de aban-o, que se derivó del vannus o aventador latino. Lope, Entrem. Marq. Alf., t. II, p. 276: “El abano es de su gusto”. Lope, Vaq. Moraña, t. VII, p. 568: “¡Qué abanillo! Una sartén”. Abanillos son lo que, a la francesa, llaman hoy feamente plisé, y que de ordinario se decía aban-ino, otro diminutivo de aban-o, Lope, Dorotea, 2, 5: “Tengo que almidonar tres o cuatro abaninos de cadeneta”. Cuchillada, abertura a lo largo para adorno en los vestidos, que se viese el aforro de otro color. Calzas eran los calzones; atacadas, cuando se ajustaban mucho y se atacaban con muchas agujetas por la cintura para que estuviesen firmes y sin arrugas.

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