Note 303 — DISCURSO
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Montano, heresiarca del siglo II, nació en Ardaban, pueblo de la Misia. Abrazó el Cristianismo creyendo ascender a las primeras dignidades eclesiásticas, y no habiéndolo alcanzado, se propuso que le venerasen profeta. Como se atrajese a dos damas de la Frigia, llamadas Priscilla y Maximilla, que abandonaron con extraña locura a sus maridos por seguirle, comenzó a predicar que era el profeta escogido para revelar a los hombres las verdades que no estaban en estado de oir en tiempos de los Apóstoles. La severidad de su moral y las rigorosas penitencias que imponía a sus discípulos atrajéronle considerable número de partidarios, que se llamaron cataphryges, quienes le daban el nombre de Paracleto. Murió, según la opinión más cierta, en 212. El grande Tertuliano se inficionó en la herejía de los montanistas. En P: Prisca; en B: Prisea.