Note 260 — DISCURSO
Reading edition
Cecco d’Ascoli. Por este nombre es conocido Francisco Stabili, natural de aquella populosa ciudad de la marca de Ancona. La palabra Cecco no es otra cosa que un diminutivo de Francesco. Nació en 1257, y en Bolonia explicó Filosofía y Astrología. Acusado a la Inquisición por hablar mal de la fe, quitóle el Tribunal los títulos de doctor y maestro, prohibióle enseñar y le impuso una multa. Por sustraerse al castigo, refugióse en Florencia, donde los admiradores del Dante y Cavalcanti, ingenios a quienes el Cecco había censurado con torpe saña, uniéndose a los jueces del Santo Oficio, le quemaron como hereje en 1327, a los setenta años de su edad. Absurda y bárbara sentencia, que en vano se busca fundada en el comentario de Stabili, In sphaeram Joannis de Sacrobosco, aun cuando lo coloque Martín del Río entre los escritores supersticiosos, ni en el indigesto poema L’Acerba, baturrillo de física, historia natural, moral, filosofía y visiones astrológicas. Publicaron la primera de estas dos obras los moldes de Basilea en 1485, y la segunda vió la luz en Brescia, sin año de impresión, que es sumamente rara. Quevedo, en vez de Cecco d’Ascoli, dijo en las primeras ediciones Mizaldo. Antonio Mizaldo, monsluciano, gran charlatán, publicó por los años de 1549 y 1551 las obras siguientes: primera, Cometographia: crinitarum stellarum quas mundus nunquam impunè vidit, aliorumqué ignitorum aëris phaenomenorum natura et portenta, duobus libris philosophicè juxta ac astronomicè expediens, París, 1549, en 4.º; segunda, Planetologia, rebus astronomicis, medicis, et philosophicis eruditè referta, Lyon, 1551, en 4.º. En M, F, P: aves; y Misaldo muy triste.