Note 298 — LIBRO TERCERO. (continued 2)
Bartomeu Pou i Puigserver translation
Hasta muchos siglos después de Heródoto no se tuvo en Grecia conocimiento de las provincias situadas más allá del Ganges, lo que hace creer que la China no fue un imperio tan antiguo como la pintan sus anales, pues su grandeza, mayor que la de los persas, no hubiera podido esconderse a los escritores de la antigüedad. Los indios de que habla el autor son los del Indostán, de los cuales, aunque diga verdad Heródoto en algo, especialmente en su vestido de enea y corteza de árbol de que sacan en el día vastas telas en muchas partes del Asia, no es creíble la brutal disolución que les atribuye, la inhumanidad de degollar a sus padres y abandonar a los enfermos, mayormente cuando los banianos, descendientes de los antiguos moradores, son tan compasivos hasta con los animales, que mantienen en Surate dos hospitales para ellos. Plinio previene que los antiguos, y Heródoto en especial, no hicieron más que verter mil fábulas sobre la historia natural, ciencia felizmente perfeccionada por los modernos.