Note 76 — PRIMERA PARTE (continued 2)
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Los Súmeros ó Sumeres, uno de los pueblos presemitas, se mezclaron con los Accadios, pueblo Turanio que era, desde el punto de vista antropológico (ó fisiológico), una mezcla de dos razas, blanca y amarilla. Más tarde, de la mezcla de los Súmeros con los Accadios, resultaron la formación de la nación Susiana y del reino de Elam, al oeste del Tigris, y al oeste de este río, la nación Caldea, que con varios otros pueblos semíticos, componía el gran imperio de Babilonia, remontado á cosa de 5,000 años antes de la era cristiana. Los Súmeros como los Caldeos, usaban la escritura cuneiforme derivada de la primitiva escritura geroglífica, y les servía, como hoy nos sirve la nuestra, para emitir sus ideas, redactar su historia sobre los muros de sus monumentos, sobre grandes ladrillos de tierra cocida y sobre lápidas de piedra negra, escritura que desapareció, por completo, el año 2,000 antes de nuestra era, con la invasión y conquista semítica; legando, empero, á los Asirios, á los Fenicios y especialmente á los Judíos, tradiciones copiosas que desarrollaron la literatura de estos pueblos. De estas tradiciones, los Judíos copiaron y redactaron la cosmogonía ó génesis del Universo; la formación del Género Humano; la ingratitud de los hombres al corromperse y volverse malos; la cólera del Omnipotente, que destruyó todo lo que había criado, y, como resultado de la ira divina, el gran cataclismo del Diluvio Universal; el arca salvador, para que no se extinguieran las especies buenas; la construcción de la Torre de Babel, muestra del orgullo de los hombres, y, consiguientemente, la confusión de las lenguas; y, por fin, la fundación de la primera dinastía babilónica.