Note 33 — PRELUSIÓN
Reading edition
Esta relación fué traducida al griego por Gelenius, bajo el título de «Periplo de Hannón,» é impresa por primera vez en Basilea, en 1533. Gesner la tradujo al latín y la publicó en 1559. Enrique Becker la reprodujo en 1661, al griego y latín. Esteban de Brisancio la reimprimió en esos mismos idiomas, en Leyde, en 1674. Últimamente fué vertida al francés, primero por Gosselin, que la insertó en sus «Investigaciones acerca de los conocimientos de los antiguos á lo largo de las costas de Africa,» y después por Mr. de Chateaubriand, que la incluyó en su «Ensayo sobre las revoluciones.» También fué traducida al alemán por Loewenberg, que la insertó en su «Historia de los Viajes de exploración.»
El itinerario de la expedición de Hannón es el siguiente: Saliendo de Gades (Cádiz) alzó velas en dirección del sur, y después de dos días de viaje abordó al cabo Mollabut para echar las fundaciones de la ciudad que más tarde se denominó Tanger; continuando la excursión hacia el oeste, encontró un promontorio llamado cabo Espartel, donde elevó un altar á Neptuno; de allí navegó día y medio, haciendo estadía en la bahía de San Gerónimo para fundar ahí otra ciudad; se hizo nuevamente al mar, hasta pasar por la embocadura del río Luco; en seguida encontró un golfo en el que se hallaba una isla, la que denominó Fedal, estableciendo en ella una colonia; continuando su derrotero, pasó por la embocadura de un gran río llamado Cheretis; llegó en seguida á un extenso estanque, en el que habían tres islas mayores que la de Fedal, habitadas por hombres vestidos de pieles de animales, los que lo atacaron con piedras; pasó luego la embocadura de otro río en el que habían muchos cocodriles é hipopótamos; regresó á la isla Fedal para continuar su navegación al sur, á lo largo de la costa, en cuyo trayecto de doce días, los habitantes de esas comarcas huyeron á su aparición; bogó otros cinco días al rededor del gran golfo de Santacruz; continuando su camino llegó á otro golfo llamado Cuerno del Poniente, descendiendo á una isla de dicho golfo, cuyos ríos de fuego se precipitaban en el Océano y cuya tierra estaba embrazada con relámpagos y rayos retumbantes que turbaban la vista, y en la que los naturales del país vivían en cuevas para abrigarse del intenso calor, saliendo tan sólo de noche con antorchas; abandonó estos parajes inhospitalarios, y después de cuatro dias de navegación, en los que distinguió un altísimo cerro llamado Carro de los Dioses, llegó á otro cabo llamado Cuerno del Mediodía, donde el río Bamboto ó Nun formaba una entrada y donde se hallaba una isla habitada por unos gorilas que se defendieron de sus asaltantes á pedradas, logrando tomar á tres de estos animales, los que mataron llevando sus pieles á Cartago, para colocarlas en el templo de Juno. Después de tantas peripecias, faltando á Hannón provisiones, tuvo que regresar á Cartago.