Note 629 — TRANCO X
Reading edition
En el tan citado libro de Pérez y González, págs. 33, 41 y 140, hay para colmar las medidas al más deseoso de entender a derechas y cabalmente qué sea esto de graduado por la Feria y pendón verde. Se llamó de la Heria y pendón verde una sublevación popular que ocurrió en Sevilla por los años de 1521, porque los amotinados, en su mayoría gente avalentada del barrio de la Heria o Feria, para llevar alguna insignia o bandera, sacaron de la inmediata iglesia parroquial de Omnium Sanctorum un estandarte verde cogido a los moros, que por trofeo estaba colgado en la capilla de Jesús Nazareno. La gente de la Heria tenía merecida fama de ahigadada y pendenciera, por lo cual, en la jorn. I de El Rufián dichoso, de Cervantes, una mujer alaba a Lugo diciendo:
«¿Hay más que ver que le dan parias los más arrogantes, de la Heria los matantes, los bravos de San Román?»
Y desde aquel motín de 1521, para nombrar gente del bronce y arrufianada, fuera o no de Sevilla y del dicho barrio, se la llamó, tal cual vez gente de la Feria y pendón verde. En uno de los romances de germanía publicados por Juan Hidalgo:
«Un hombre que ser solía tenido hace algunos meses por uno de los que llaman de la Heria y pendón verde, vino huyendo de Sevilla, que es Chipre de los valientes, por no sé qué niñerías, robos, capeos y muertes.»
Y hasta a los ojos salteadores se les dió ese dictado. Quiñones de Benavente, en su Entremés de los Cuatro galanes:
«... ojos de rastro y estafa, jiferitos y corchetes, que son rufianes azules de la Heria y pendón verde.»