Note 613 — TRANCO X
Reading edition
Estos dos versos, estampados como prosa en la edición original, tienen curiosa historia. Cuando, antes de terminar el siglo XVI, ciertos percances amorosos de que fueron consecuencia algunos desahogos satíricos dieron con Lope de Vega, desterrado de Madrid, en la hermosa ciudad del Turia, compuso, entre otros romances, uno que se encuentra en el Romancero general, fol. 153 de la edición de 1604, y que empieza así:
«Hortelano era Belardo de las huertas de Valencia que los trabajos obligan a lo que el hombre no piensa.»
Vulgarizóse la sentencia contenida en los dos versos últimamente copiados, y, corriendo el tiempo, al escribir en 1620 un largo romance para la conclusión de la justa poética celebrada con motivo de la beatificación de San Isidro, los parodió su mismo autor en la forma siguiente:
«En la glosa del soneto fué mayor la diferencia, porque el acabar en fruto, adonde tan pocos quedan, hizo buscar consonantes que, aun referidos, disuenan; porque un consonante obliga a lo que el hombre no piensa.»