Note 610 — TRANCO X
Reading edition
Un antiguo romance de Bernardo del Carpio vulgarizó sobremanera lo que se suele llamar la ley del mensajero, en los versos siguientes, recordados por Cervantes en el Quijote (II, 10), y por otros muchos escritores:
«Con cartas un mensajero el Rey al Carpio envió; Bernardo, como es discreto, de traición se receló. Las cartas echa en el suelo, y al mensajero ansí habló: «Mensajero sois, amigo: non mereceis culpa, non....»
En la escena II de la Comedia llamada Florinea, del bachiller Juan Rodríguez Florián (1554) dice Belisea al paje de Floriano: «... y en saber cúyo eres entiendo cúya será la carta, y en saber cúya ella sea, sé que busco de mi enojo su daño y tu perdicion por mensajero: dado que diz que los mensajeros no merescen culpa....» Y en la escena VI (fol. 23) dice la misma Belisea: «Vengas, paje, en buen hora: y porque de ley de mensajero no meresces pena, aunque no te limpias de la culpa....» Con todo esto, para tal exención el mensajero había de ser de casa extraña, porque del de la propia decía otra cosa el refrán: «Mensajero de casa, palos demanda.» Así, en el Diálogo de los pajes, de Diego de Hermosilla, escrito hacia el año de 1575, aunque nunca impreso hasta el de 1901, rogando Lorza a Godoy, criado del Duque, que recuerde a éste que ha de pagar cierta deuda, respóndele Godoy: «Id, señor, con Dios...; y en esotro, vos por carta se lo acordad al Duque, porque mensajero de casa, palos demanda; que sienten mucho que sus criados les traigan a la memoria ninguna cosa de las que ellos están obligados a hacer....»