Note 584 — TRANCO X
Reading edition
Eran y son las famosísimas Gradas, según a fines del siglo XVI las describió Mateo Alemán (Guzmán de Alfarache, parte I, libro I, cap. II), «un andén o paseo hecho a la redonda della [de la Iglesia Mayor o Catedral] por la parte de afuera, tan alto como a los pechos, considerado desde lo llano de la calle, todo cercado de gruesos mármoles y fuertes cadenas». Durante el siglo XVI y casi todo el siguiente—advertí en mi edición crítica de Rinconete y Cortadillo, pág. 383—«las Gradas fueron el sitio más concurrido de Sevilla: tienda donde se vendía y se compraba de todo lo que no eran cosas de comer; almoneda de cuanto la muerte y la pobreza hacían salir de las casas; mentidero de toda la ciudad; lugar en que los ciegos rezaban o mascullaban sus oraciones; punto de cita para todo sevillano, y plaza de curiosidad para todo forastero.»