Note 463 — TRANCO VII
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Refiérese a la huerta del Alamillo, que estaba próxima a las Cuevas y, como este monasterio, a la orilla derecha del Guadalquivir. Eran famosos los sábalos del Alamillo, y Lope de Vega, en la jorn. I de Los Vargas de Castilla, los recordó por boca de Millán:
«Adiós, Sevilla soberbio..., pan de Gandul de mi vida, roscas de Utrera del cielo, alcaparrón como el puño, aceitunas como el cuerpo, sábalos del Alamillo....»