Note 443 — TRANCO VII
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La historia de los amores de Vireno y Olimpia y del consiguiente abandono de ella, está contada por Ludovico Ariosto en los cantos IX y X del Orlando furioso. En el Romancero general hay un romance (fol. 41 vto.) en que Olimpia, ya abandonada, se lamenta de la deslealtad de su amante:
«Svbida en vn alta roca donde bate el mar insano, del engañoso Bireno Olimpia se quexa en vano. Traidor tirano.»
Y Altisidora, en el Quijote (II, 57), apostrofa en burlas al desdeñoso Caballero manchego, diciéndole:
«Cruel Vireno, fugitivo Eneas, Barrabás te acompañe, allá te avengas.»
La frase de mala mano, que falta en el Diccionario de la Academia, se decía de los malos pintores y de sus obras, y de ahí se pasó a decirlo figuradamente de otras muchas cosas, equivaliendo a de mala calidad o de poco mérito. Véanse algunos ejemplos. Quijote, II, 52: «Las nuevas deste lugar son que la Berrueca casó a su hija con un pintor de mala mano....» Lope de Vega, en el acto I de Santiago el Verde, por boca de Celia, refiriéndose a que se solían pintar buenas manos en los retratos:
«Los pintores dan en eso, porque, por lo menos, digan que es de buena mano el lienzo.»
Y Castillo Solórzano, en el Entremés del Casamentero:
«MUJER. ¿Un poeta en crepúsculo? Bien dijo: que hay versos que, con ser de mala mano, por escuros parecen del Ticiano.»