Note 441 — TRANCO VII
Reading edition
«La calle del Agua—dice el señor Bonilla—distaba mucho de ser recatada, y este vocablo, como advierte el señor Pérez y González (obra citada, pág. 113), está empleado por Vélez con intención satírica.» Y copia, para demostrarlo, un texto de Cristóbal de Chaves en que se habla de cierto rufián que sacó una doncella y «la puso en el lugar más público de Sevilla, que era una calle que la llaman del Agua, donde había otras muchas mujeres que vivían como las del partido». Pero nótese que el mismo texto alegado demuestra que Pérez y González y Bonilla no estuvieron en lo cierto. La casa pública se llamó así, no porque estuviese en sitio muy público o transitado, sino por la condición de sus mujeres. Al contrario, estaba, en todas las ciudades y villas, y bien se alcanza por qué, en los lugares más escondidos y secretos. Aún hoy no hay mejor medio para lograr que se mude a otra casa una mujer de mala nota que tenerle muy alumbrada la calle, cosa que retrae a los que hubieran de buscarla. El vicio requiere oscuridad, cuando todavía no ha llegado al límite de la desvergüenza.