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El Diablo Cojuelo

Note 406 — TRANCO VII

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Dice el señor Bonilla «que se recomendaban como remedios de ella [de la opilación] comer barro....» No sé de dónde pudo sacar tal especie, cuando precisamente el comer barro era causa de aquella enfermedad. Zabaleta, en El día de fiesta por la tarde, capítulo referente a El estrado: «Apéanse a este tiempo de vn coche en la puerta de la casa vna muger mayor, que tiene el marido en vn govierno en las Indias, y vna hija suya donzella opilada, tan sin color como si no viuiera. Nadie juzgará que salia del coche para la visita, sino para la sepultura. Comía esta doncella barro, linda golosina. ¿Quánto diera esta moça por estar enterrada, por tener la boca llena de tierra? Dios hizo a esta muger de barro, y ella con el barro se deshaze.» Quevedo, en su musa VI, tiene un soneto dirigido A Amarili, que tenía unos pedazos de búcaro en la boca, y estaba muy al cabo, de comerlos.

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