Note 427 — TRANCO VII
Reading edition
Senda de plata había llamado Lope de Vega al Guadalquivir (La Esclava de su galán, acto I):
«ELENA. Divídese Sevilla, como sabes, por este ilustre y caudaloso río, senda de plata por quien tantas naves le reconocen feudo y señorío.»
«A la verdad—dije en el discurso preliminar de mi edición crítica de Rinconete y Cortadillo (pág. 15)—quien desde la esbelta torre de la Giralda mira hacia el río por el sitio del puente y de la del Oro, si ha leído alguna vez la comedia El Diablo está en Cantillana, del famoso ecijano Luis Vélez, no puede menos de recordar aquellos versos de la jornada I, en que, después de encarecer la nobleza y bizarría de Sevilla, alábala por otras excelencias y dice:
«... tan populosa, que, haciendo montes de soberbias casas, impedir quiso que el Betis tributase al mar de España; y él, rompiendo por en medio, parece que agora aparta de la una parte a Sevilla, de la otra parte a Triana, cuyos edificios bellos le presentan la batalla, y, a no estar en medio el río, pienso que escaramuzaran.»