Note 421 — TRANCO VII
Reading edition
Popularizado sobremanera aquel romance sobre la muerte de don Beltrán en Roncesvalles, en que se lee:
«Con la mucha polvareda, perdimos a don Beltrane...»,
se hizo esta frase topiquillo vulgar y con frecuencia nuestros poetas la acomodaron festivamente en sus versos, más o menos variada. Así, por ejemplo, Lope de Vega, en la jorn. II de El Buen vecino:
«BITONTO. ...Que son bastantes indicios desto el haberme dejado, entre el marcial alarido y la confusa arboleda de las armas, sin sentido, con la mucha polvareda, como don Beltrán perdido.»
Tirso de Molina, en el acto I de Desde Toledo a Madrid:
«CARREÑO. ...Hasta que en una vereda, con la grande polvareda, perdimos a don Beltrane: digo que a Madrid perdimos de vista....»
Y, en fin, dejando atrás muchas otras citas, Quevedo, en su romance sobre los cuellos (Musa VI):
«Los polvos azules truje del rebelado Flamenco, y con la gran polvareda, perdimos a don Dinero.»