Note 378 — TRANCO VI
Reading edition
El humanista Francisco Cascales, en su Discurso de la ciudad de Cartagena (Valencia, Juan Chrysostomo Garriz, M.D.XCVIII) decía: «El campo, fertilíssimo, que de su bella gracia ofrece copiosissimamente caracoles, setas, hongos, criadillas, esparragos, salutíferas tortugas, infinidad de palmitos, grandes colmenares de buena miel y cera. A cuyo respeto dice bien el refrán: Cabritos y palmitos, miel y cera, de Cartagena». Pues bien, Ecija, a juzgar por el dicho de Vélez, se aventajaba a Cartagena con mucho. Mas ¿cuáles son los veinticuatro frutos que, «Sin sembrallos», da aquella campiña y vendía la gente necesitada? Probaré a enumerarlos, por los del campo de Osuna, mi pueblo natal, cuyo término linda con el de la ciudad de las torres. De primer intento anoto los frutos siguientes: setas, macucas o criadillas de tierra, espárragos, palmitos, uvas de palma o palmiches, moras de zarza, cardillos, tagarninas, morrillas o alcachofas de púas, higos chumbos, berros, alcaparras, alcaparrones, orégano, poleo, hinojos, almoradux, tomillo salsero, palo dulce o regaliz, flor de manzanilla. Son veinte, y para las cuatro que me faltan, se me ocurren el esparto, algunas hierbas tintóreas, como la gualda, y diversas plantas medicinales, como las malvas, la borraja, el culantrillo, etc.