Note 359 — TRANCO VI
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Llamaban espadas negras, porque tiraban a ese color, a las de hierro, sin lustre ni corte, que servían para los ejercicios de esgrima, y a las cuales, a fin de que no hiriesen con la punta, se les ponían en ella botones de cuero, dichos comúnmente zapatillas. Tirso, en el acto II de La Huerta de Juan Fernández:
«TOMASA. ...Dele al gusto puerta franca; quiera bien, que eso me alegra; ensaye en la espada negra tretas que logre en la blanca.»