Note 191 — TRANCO II
Reading edition
Llamaban letuario, lectuario, electuario, a cierto género de conserva, ya medicinal o ya simplemente alimenticia, como la que solía tomarse al par que el aguardiente. Quevedo, Vida del buscón llamado don Pablos..., libro II, cap. II: «Pasamos adelante, y en una esquina, por ser de mañana, tomamos dos tajadas de letuario y aguardiente de una picarona....» Las mujeres que vendían el letuario acostumbraban a pregonarlo por las calles en las primeras horas de la mañana. Lope de Vega, en unas décimas de la Justa poética en la beatificación de San Isidro, refiriéndose a esas horas:
«...La mula el médico ensilla, da la purga el boticario, pregónase el letuario....»