Note 187 — TRANCO II
Reading edition
Porque de Judas se dice que fué despensero, y los despenseros acaparaban muchos mantenimientos para venderlos a precios elevadísimos. Es frecuente en nuestros escritores festivos la alusión al oficio de Judas. Quevedo, por ejemplo, en su romance de Los Borrachos (Musa VI):
«...Y yo, que en diez y seis años que tengo de despensero, aun no he podido ser Judas y vender a mi maestro.»
Lope, aludiendo a la costumbre de ahorcar un pelele el Jueves Santo, figurando a Judas:
«MENDOZA. Y ¿qué importa que una dama tenga el cuerpo diligente..., las caderas como en Flandes, las piernas como un jinete, si el rostro puede ser molde de hacer diablos para el jueves en que al despensero cuelgan que afrentó los calabreses?»
«Los despenseros de los monasterios—dije en el discurso preliminar de mi edición crítica de Rinconete y Cortadillo—tomaban el pescado por cargas, diciendo ser para aquéllos, y revendíanlo después entre sus parroquianos; acordó el cabildo [de Sevilla] que se hablara a los priores y guardianes para que corrigiesen el abuso; pero no se logró la enmienda.»