Note 168 — TRANCO II
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Todos estos son remedios populares para el mal de madre, muy usados cuando escribía Vélez y cuando, siglo y medio antes, compuso Rojas La Celestina, en cuyo acto VIII, como recuerda Bonilla, enumera la vieja protagonista las cosas con que se curaba ese mal: «Todo olor fuerte es bueno, así como de poleo, ruda, axienjos, humo de plumas de perdiz, de romero, de moxquete, de encienso, recebido con mucha diligencia, aprovecha e afloxa el dolor, e buelve poco a poco la madre a su lugar.» Especialmente, acudían a la ruda. Tirso de Molina en el acto I de El Celoso prudente:
«CAROLA. ...Uno de la vecindad buscaba (aquesto es sin duda) de parte de la comadre para cierto mal de madre unos cogollos de ruda.»