Note 151 — TRANCO II
Reading edition
Algo que dije de Sevilla en el discurso preliminar de mi edición crítica de Rinconete y Cortadillo (Sevilla, 1905), página 13, es aplicable a toda la España de los siglos XVI y XVII: «Al olor, y, sobre todo, al sabor de estas cuantiosísimas riquezas [las que traían á la metrópoli las flotas de Indias] vivían en la magnífica ciudad del Guadalquivir una muchedumbre crecidísima de extranjeros, en especial, de italianos, flamencos y franceses, cada cual en busca de su avío y en solicitud de su medra; cada cual discurriendo medios e inventando artes, artimañas o artificios para apropiarse, industriosa y más o menos limpiamente, alguna mielecilla de las óptimas colmenas indianas, consolándose así de no haber sido ellos ni sus naciones los que tuvieron la dicha de descubrir y conquistar el Nuevo Mundo.»