Note 141 — TRANCO II
Reading edition
Descabezados, para poder usar de las yemas de los dedos y valerse de las manos aun teniéndolas untadas con los sebillos. Porque es de notar que el hacer sudar las manos, enguantándolas, solía ser obligado complemento del untarlas. Terminantemente lo declara una receta para muda de manos, que hay hacia el fin de cierto libro de cocina y repostería (Biblioteca Nacional, Ms. 6058, fol. 167 vuelto): «Tomarás media libra de trementina labada nuebe vezes y quatro hiemas de huebos frescos y el agrio de dos limones redondos y seis dineros de cardenillo, todo mezclado; vntarás las manos antes de acostarte y sudaráslas con guantes, y fiat confetio» (sic).