VIII
Reading edition
El libro estanque nos hace pensar siempre en un laborioso Montaigne, homo plurimorum librorum, sumergido en esa multitud, tan sujeta al barómetro como todas, que se apiña en los estantes. Paradójica soledad. Y nociva cuando no está bien arraigado el instinto de eliminación.
Quería Tolstoy, aún muy joven, elaborarse un estilo con dos sumandos: buen empleo del tiempo y un cuaderno. Bastan para formar un erudito. Pero el escritor acaso necesita algo menos. Y algo más.