Note 212 — RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAÑA. SEVILLA, CÓRDOBA, CÁDIZ. (continued 3)
Reading edition
El curioso M. S. del Sr. Gayangos citado en otra nota contiene el siguiente párrafo sobre la necesidad de seguir escrupulosamente al Imam en la azala pública, que corrobora la exactitud de la comparacion que acabamos de hacer. «Y se advierta que la intencion de seguir al Imam es fard (precepto forzoso) sobre el que le sigue, y que el seguirle ha de ser que despues que el Imam vaya á los actos della de bajar ó subir, vaya en su seguimiento, porque de hacellos igual con él es macuh (acto laudable no obligatorio), y si antes que él es muharam (cosa prohibida). Y si es en taqbirat alyhram y el çalam (salutacion que se hace al fin de la oracion) decirlo junto con él ó antes que él, es perdida su çala; y esto se advierte porque muchos no salen della sino con un haram (condena) acuestas, demas que hay opinion de que es perdida si lo hace adred el anticiparse en los actos. Y todo esto por la poca consideracion que se tiene de no hacer la obra como se debe ó porque piensan que han de acabar primero que el Imam y estan engañados, por cuanto no pueden salir de la çala hasta que el Imam abra la puerta con dar el çalam. Y se echa de ver en actos tales la poca debocion que tienen en esta escelente obra, pues no ben la ora de salir della, etc.»
Redúcense realmente las oraciones de los mahometanos á verdaderas gesticulaciones con el cuerpo, las manos y los piés: incurvaciones de la cabeza y de la espalda, postraciones ó humillaciones de toda la persona en tierra, y otros actos propios de histriones. Su oracion apenas puede llamarse tal: el mismo favor que se les dispensa diciendo que tienen una religion (puesto que no hay rigorosamente hablando religion donde no hay ademas del templo una ara y un sacrificio, y ellos no tienen sacrificio ni ara), se les concede suponiendo que en sus azalas hacen oracion, dado que la oracion supone deprecaciones y plegarias. Solo de vez en cuando entre la multitud de sus gestos corporales van mezcladas las esclamaciones: ¡Solo Dios es grande! ¡A Dios las alabanzas! ¡No hay mas Dios que Dios! y otras por este estilo, con algunos versículos del Koran, especialmente los siete de la primera Sura, que es mas bien un himno que una deprecacion, á la manera de muchos Salmos de David. La devocion y atencion suma que los mahometanos afectan en sus azalas nace, observa Marraccio, en parte de la mera costumbre, en parte tambien de verdadera hipocresía. En suma, estos actos puramente exteriores nada de por sí influyen en la santificacion del hombre, y nada significan no animándolos las virtudes interiores, la caridad, la fé, la piedad, y otras que solo el cristianismo inculca y hace de rigoroso precepto. Los desmedidos elogios que hoy es moda prodigar á todo lo de los árabes, nos obliga á entrar en esta clase de consideraciones.