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Córdoba

Note 74 — RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAÑA. SEVILLA, CÓRDOBA, CÁDIZ. (continued 2)

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La cúpula adaptada á un plano circular por el estilo de la rotonda, forma favorita para los mausoleos de los personages ilustres, es construccion romana antigua, si bien pueden citarse varios ejemplos de haberla usado los pueblos de Asia y Grecia en los tiempos mas remotos (véase la obra de Layard sobre los descubrimientos hechos en la antigua Nínive: véase tambien Batissier: Grecia: Tesoro de Atreo); no así la cúpula bizantina, que descansa sobre un plano cuadrangular y que fué introducida por los arquitectos del Bajo Imperio para diferenciar sin duda de las construcciones circulares paganas, las construcciones religiosas propias del cristianismo, que se seguian coronando con las techumbres hemisféricas, tan magestuosas y simbólicas. En efecto, la disposicion neo-griega era la única posible para adaptar á la interseccion de los dos rectángulos que forman los brazos y el árbol de la cruz, la cúpula que representa la bóveda del firmamento en que descansa el trono de Dios. Esta fué la cúpula con que coronó Justiniano su famosa basílica de Santa Sofía de Constantinopla, y de aqui es probable que se difundiese á las naciones que se hallaban mas en contacto con Bizancio, una de las cuales era la Persia. La cúpula neo-griega, ó bizantina, se usó sin embargo antes de Justiniano, aunque no en tan grande escala como en Santa Sofía, que fué la que, por decirlo así, canonizó esta práctica del arte de construir: de manera que los Persas, poco inventivos de suyo en todos tiempos, pudieron desde dos siglos antes de la conquista arábiga haberse educado en los usos y prácticas de los arquitectos bizantinos. Los estudios arqueológicos confirman plenamente esta induccion histórica: la dinastía de los Sasanidas, que comienza con Artajerjes en el año 226 antes de Cristo y se perpetúa hasta los primeros años de la Egira de Mahoma, hace alarde de la doble inoculacion romana que el arte persa esperimenta, bajo Sapor por sus guerras con Valeriano, y bajo Cosroës por sus relaciones con Justiniano, erigiendo en la llanura de Nakschi-Rustan y en la ribera del Eufrates (palacio de Tak Kesra) los monumentos que hoy nos la revelan. Los Arabes al conquistar la Persia salian en cierto modo de la vida nómade del pastoreo, no tenian por consiguiente artistas esperimentados, y al hacerse dueños de la suntuosa corte de Ctesifon, al apoderarse de los magníficos palacios de Sarbistan y Firouzabad, aprendieron sin duda como por encanto el arte soberbio de levantar sin largo y trabajoso aprendizage las elegantes construcciones de Kuffah y Bassorah. Lo que en estas dos ciudades improvisadas del Tigris y del Eufrates hicieron, basta para indicarnos lo que podian hacer en los demas paises. De todas maneras, es indudable que por lo que en Persia vieron y practicaron, por lo que aprendieron tambien con la conquista de la Siria y del Egipto, su arquitectura no podia menos de ser en sus principios generadores bizantina. Pero de esto hablaremos mas adelante con la necesaria estension.

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