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Comedias

Note 176 — LOPE DE VEGA (continued 3)

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"Este Emperador de las Españas era muy justiciero, e de como vedava los males e los tuertos en su tierra, puédese entender en esta razon que diremos aqui. Un Infançon que morava en Galizia, e avie nombre don Ferrando, tomó por fuerça a un labrador su heredad, e el labrador fuesse querellar al Emperador, que era en Toledo, de la fuerça que le fazíe aquel Infançon. E el Emperador embió su carta luego con esse labrador al Infançon, que luego vista la carta que le fiziesse derecho de la querella que dél avíe. E otrosí, embió su carta al merino de la tierra, en quel mandava que fuesse con aquel querelloso al Infançon que viesse qual derecho le fazie, e que gelo embiasse dezir por sus cartas. E el Infançon, como era poderoso, quando vió la carta del Emperador, fue muy sañudo, e començó de amenaçar al labrador, e dixol que lo mataríe, e non le quiso fazer derecho ninguno. E quando el labrador vió que derecho ninguno non podie aver del Infançon, tornose para el Emperador a Toledo, con letras de omes buenos de la tierra, en testimonio como non podie aver derecho ninguno de aquel Infançon del tuerto que le fazie. E quando el Emperador esto oyó, llamó sus privados de su camara, e mandoles que dixessen a los que veniessen a demandar por él que era mal doliente, e que non dexassen entrar ninguno en su cámara, e mandó a dos cavalleros mucho en poridad que guissasen luego sus cavallos e yrien con él. E fuesse luego encubiertamente con ellos para Galizia, que non quedó de andar de dia nin de noche: e pues que el Emperador llegó al logar do era el infançon, mandó llamar al merino, e demandol que le dixesse verdad de cómo passara aquel fecho. E el merino dixogelo todo. E el Emperador, despues que sopo todo el fecho, fizo sus firmas sobre ello, e llamó omes del logar, e fuesse con ellos, e paróse con ellos a la puerta del Infançon, e mandól llamar que saliesse al Emperador que le llamava. E quando el Infançon esto oyó, ovo gran miedo de muerte, e començó de foyr, mas fue luego presso, e aduxeronle ante el Emperador; e el Emperador rrazonó todo el preyto ante los omes buenos, e como despreciara la su carta, e non feziera ninguna cosa por ella, e el Infançon non contradixo nin respondió a ello ninguna cosa. E el Emperador mandól luego enforcar ante su puerta, e mandó que tornasse al labrador todo su heredamiento con los esquilmos. Entonces el Emperador anduvo descobiertamente por toda Galizia, e apaziguó toda la tierra, e tan grave fue el espanto que todos los de la tierra ovieron por esse fecho, que ninguno non fue osado en toda su tierra de fazer fuerza uno a otro. E esta justizia, e otras muchas tales como esta, fizo el Emperador, porque era muy temido de todas las gentes, e vivíe cada uno en lo suyo en paz." Crónica general, edición de Ocampo, Valladolid, 1604; folios 327 vto. y 328.

Fray Prudencio de Sandoval fija, caprichosamente según Menéndez y Pelayo, la fecha de este suceso en la era 1189 (año 1151). Por su parte, Lope—acaso buscando el efecto de castigar la tiranía de don Tello por la mano de un rey adolescente, con lo que hace brillar con mayores fulgores el prestigio real; como en Los Novios de Hornachuelos el valetudinario Enrique III, que tiembla con el frío de la cuartana, rinde al tirano de Extremadura—lo supone acaecido en los comienzos del reinado de Alfonso y acumula alusiones a hechos históricos de esa época.

El Rey se nos presenta acompañado de su ayo el conde don Pedro, quien le da consejos, (v. 1731) y a quien considera como padre (v. 2380); anda en tratos con el Rey de Aragón (v. 1309), con el cual asentó paces en 1124, y de él dice, como cosa nueva, "que vive ahora en Zaragoza" (v. 1310) (Alfonso el Batallador la había conquistado en 1118); se reconcilia con su madre doña Urraca (versos 1619 y sigts.), que fallece en 1126, y dispónese a partir de León a Toledo. "A veinte y quatro de Hebrero desta Era 1161 (1123) estaban los Reyes madre y hijo conformes: ella se intitulaba reynar en Leon y su hijo en Toledo." Sandoval, Historia de los Reyes de Castilla y León. Madrid, MDCCXCII, tomo II, pág. 77.—Alfonso VII, después de haber sido proclamado Rey de León y Castilla, cuando niño, en unión de su madre, fué segunda vez coronado, con exclusión de ésta, en 1122. "La Historia de Toledo dice... que fué coronado siendo de edad de diez y nueve años." Sandoval, ob. cit., pág. 69.

El conde don Pedro es su antiguo ayo don Pedro Frojaz de Trava. "El conde don Pedro de Trava criava entonces en Galizia (v. 1515) a don Alfonso, que era pequeño, aquel que fuera fijo del conde don Remón e desta doña Urraca, fija deste rey don Alfonso." (Crónica General, edición de Oocampo, Valladolid, 1604; fol. 315 vto.) Pero Lope truécale el nombre (v. 1516) y le llama don Pedro de Andrada y Castro, acaso recordando a don Gutierre Fernández de Castro, que apoyó fuertemente la causa de Alfonso VII durante su menor edad: "e aquellos porque al casamiento [de doña Urraca con el Conde de Lara] mas se destorvo e non se acabo fueron estos dos don Gomez de Mançanedo e Gutier Ferrandez de Castro." (Crónica de Ocampo, fol. 318 vto.) También Castro y Andrade son apellidos del gran Conde de Lemos don Pedro, protector de Cervantes y antiguo amo de Lope, quien pensaría en él al encontrarse en las Crónicas con otro conde gallego llamado Pedro.

Don Enrique es don Enrique de Lara (v. 1319); pero este personaje no figura en la historia hasta la turbulenta minoría de Alfonso VIII. El conde Pedro de Lara, su padre, amante de doña Urraca, y que en su nombre pretendía gobernar el reino, es el contemporáneo de la mocedad de Alfonso VII. Por oponerse a su influjo fué elegido por rey el que había de ser emperador, y no hay que decir que tan grande enemigo del joven Monarca no habrá figurado nunca en el círculo de sus consejeros y privados, como aquí aparece.

Iniciándose en aquellos tiempos la rivalidad de Castros y Laras, Lope quiso poner al lado del joven Rey un representante de cada familia.

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