Note 946 — TOMO SEGUNDO
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Oyéndole tales verduras y hazañerías, que sin duda se vanagloriaba de conquistas sin fin, díjole ella: ¡Infeliz, cuitao! ¡No tanto baladronear! ¡No será tanto! Más es el ruido que las nueces. Y el otro: ¡El diablo a predicador! ¡Mire con qué me sale la devotica esta, espuerta de huesos! ¡Pasada ya como una uva de los amoríos de toda su vida, habla ahora mal de las heces y se me viene a predicar desengaños y mejor vida! ¡Sangrienta pincelada del Arcipreste contra los clérigos, que hasta las viejas pochas y gastadas se escandalizan y les aconsejan lo que ellos debieran aconsejar, practicándolo, a todos! El refrán Más es el ruido..., en Correas, 447, el cual añade: cagajones descabeces, despreciando y abatiendo las altanerías y pretensiones del otro. «Menos vale a veces el vino que las heces; mas de continuo más vale el vino.» Correas, p. 460.