Note 1312 — TOMO SEGUNDO
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Dola á Santa Quiteria, la quito de mí ó me quito de ella. L. Grac., Crít., 1, 12: Tomasa por lo que toma y Quiteria por lo que quita. La feria de Alcalá fué de las principales de aquellos tiempos. A ella y á la de Brihuega, concedida por Enrique I á esta villa, hizo merced Alfonso XI de ciertas exenciones en beneficio de los mercaderes que «iban á ellas». Famosas eran la de Segovia por sus paños, la de Palencia por sus mantas, la de Toledo, por su bonetería, las de Madrid, Valladolid, Burgos, Astorga, Peñaranda, San Sebastián, Villalón, Medina de Ríoseco y Medina del Campo. En las de Alcalá y Brihuega daba carta el rey contra los caballeros que iban á robar y alborotar con criados armas y caballos y no se dejaban prender. El Amor está aquí pintado como uno de ellos, pues iba á la feria de Alcalá y á andar la tierra dando á muchos materia (S), ó lasería (G). Que en todas estas ocasiones es donde él hace de las suyas y saca la tripa de mal año. Por algo se dijo que «Ni antruejo sin luna, ni feria sin puta, ni piara sin artuña.» (Corr., 209). Sancho IV encargó á los merinos de la tierra castigar á los malhechores que robaban y detenían á los hombres buenos que iban á las ferias y mercados (Colmeiro, Introd. Cort. León y Cast., p. 180); con todo, de aquí se dijo Vaste feria, y yo sin capa, ó porque no la compró ó porque se la quitaron, y lo de feria y pendón verde, ó sea la gente maleante que andaba por ferias y bodegones. En 1305 dió Fernando IV una carta en Medina del Campo para que no se tuviesen ferias en otros lugares al tiempo que se hacían las de Brihuega y Alcalá. (Véase en la Bibl. Nac., Mss. 13096 pág. 29).