Note 1233 — TOMO SEGUNDO
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Dulçema en S, por la gayta de G y T. Debe de ser la dulzaina, flauta dulce, como se usa en casi toda España y la usaron mucho los moros, de quienes dice Cervantes (Quij., 2, 26) que usan «un género de dulzainas que parecen nuestras chirimías». Figura, según esto, en las miniaturas de las Cántigas (Riaño, f. 50, n. 4). Es casi igual á la gaita ó rhaita que traen G y T por dulçema, y que hoy usan los moros, diferenciándose sólo en la forma del pabellón (esférico en las Cántigas, en pabellón en la gaita moderna). Nótese que, tanto en la dulçema del Códice Alfonsino como en la gaita mora actual, hay luego de la caña de la embocadura una rodaja de cuerno, para apoyar los labios cuando se toca muy fuerte. La caña de la embocadura de la gaita mora es un tubo de metal, donde se ata con hilo fuerte un trozo de un junquillo que crece en los ríos africanos, y que es el que propiamente engendra el sonido. Acompáñanla siempre del atabal ó de la derbuqa: con el atabal, en los cortejos de boda y en las fiestas de los santos; con la derbuqa, en las cofradías religiosas de los jhamadjas y aisaguas. La gaita gallega, de todos conocida, es un instrumento compuesto de un pellejo de cabra ó carnero, llamado fol, con cuatro aberturas para otras tantas boquillas donde encajan los tubos del aire: el primero es por donde se sopla para henchir el cuero, y es el soprete; el mayor ó ronco, ó roncón, sirve de bajo, y está junto al soprete, descansando sobre el hombro izquierdo, y consta de tres piezas: prima, segundo tercio y copa; el todo á vara do ronco, con su borla y farrapo; el tercer tubo cae debajo del lado izquierdo, y se llama ronquillo, voz entre el bajo y el tiple ó puntero, ó punteiro, con ellos armonizado; el cuarto y principal es una chirimía debajo del soprete, y la maneja el gaitero con ambas manos y encaja en el cuero mediante una boquilla ó palleta, como la de la chirimía ó del fagot. Hállase la gaita el las Cántigas, en la iglesia conventual de San Francisco de Orense, en la de Santo Domingo de Ribadavia, tocándola un ángel; en la sillería del coro del Monasterio de Celanova, tocadada por un bufón; en el coro alto de la Catedral de Astorga, en el capitel de Mellid, del siglo XI, etc. (Véase Bolet. Acad. Gallega, números, 43, 44, 45, 53). Axabeba, ajabeba, jabeba sin artículo arábigo, especie de flauta de caña, del arábigo الشبابة ashshabbēba, fístula (R. Mort.), flauta, fístola, cítola, instrumento de música (P. Alc. Morg., H. Sev., 4, 5): Un flautado principal de 18 palmos y unas flautas tapadas, unísonas del proprio flautado, unas octavas... unas trompetas y unas xabebas. Albogon. «¿Será el abuaq (jouaq ó djouak escriben los franceses), ó la flauta doble que parece denunciar la leyenda recogida por Casimir Blanc?» Roda, de quien tomo estas palabras, no se atreve á decidir ni á señalar instrumento correspondiente de las Cántigas. Puesto que es aumentativo de albogue, yo me barrunto si será el que traen las Cántigas, y puede verse en Riaño (figura 41, n. 2), ya que, como se ve, es un albogue mayor y es finchado. Que es instrumento de viento y como flauta, con agujeritos para los tonos, está fuera de duda por el ejemplo 41 del Conde Lucanor; por consiguiente, es un albogue mayor. «Et tomó el albogon et añadió en él un forado á la parte deyuso, en derecho de los otros forados, et dende en adelante facia el albogon muy mejor son que fasta entonces facia» Çinfonia, es la que traen las Cántigas (Riaño, f. 46, ns. 4 y 5), y consiste en una caja cuadrangular que se pone sobre las rodillas, y dentro de la cual van las cuerdas sonadoras: la mano derecha da á un manubrio que sale de una de las caras menores, y la izquierda baja unos botones ó teclas, puestas en la cara que toca á las rodillas, por toda su largura. Hoy la conservan los mendigos, lyra mendicorum, y se llama viola de ruedas, samphonia, cinfonia, chinfonia, sinfonia, zampoña, zarrabete, gaita zamorana. (Véase León Gautier, Les épopées françaises, II, p. 70; Braga, Historia das Novellas portuguezas de Cavalleria). Q. Benav., Condes fingidos: Soy Condesa, señor de Chinfonio. | —Esta Condesa creo que la engaita. | —¿Dónde cae Chinfonia?—Junto á Gaita. | —Buena provincia—Rica, alegre y llana. | —¿Qué nombre la provincia?—Zamorana. | Tierra de muchos músicos, que es cosa | que á mi me da gran gusto. Baldosa, instrumento de cuerdas punteadas. En 25 de Agosto de 1587, el Receptor general de la iglesia de Toledo mandó pagar «á Luis Ribera mill ciento veynte y dos maravedis que ha de haber, porque fué tañendo la valdosa el dia y octava de Nuestra Señora.» En 1.º de junio de 1591, «á Juan Ribera dos ducados, porque tañó la valdosa en la procesion del Corpus Christi y su octava.» (Pedrell, Organogrofía musical antigua española, p. 61). Dijose de bandosa, que también se llamó, y de la que habla Aimery de Peyrac, abate de Moissac, en su manuscrito de la Vida de Carlo Magno. Baini (Memoríe di G.P. da Palestrina, vol. 1. p. 110) dice que la bandosa es instrumento di molte corde, Cast., Canc., 2, p. 465: Si saltan de la baldosa | las cuerdas de perficion | ¿sonará alegre ó triste? | No, porque no es cierta cosa | c'a de fallecer el son | porque en las cuerdas consiste | verdad es que la hechura | ó quedar caxa ó pintura | bien al caso pertenece; | mas si las cuerdas fallecen, | fallecerá la dulçura. Odreçillo ya vimos lo que era (c. 1000); corresponde á la tibia utricularis romana, á la que llaman en Europa cornamusa, bagpipe en inglés, dudelsack en alemán, piva ó zanpogna en italiano, musette en francés, cheng en chino. En las Cántigas está representada claramente (Riaño, f. 51, números 1 y 2). Manduria (S), ó bandurria, que traen G y T. Bermudo (Instr., mus., l. 2, c. 68): «Comunmente tiene la bandurria tres cuerdas en la forma del rabel... Está una cuerda de otra por distancia de una quinta perfecta... Quisieron los tañedores que de este temple usan abreviar la guitarra en el tamaño y cuerdas y hicieron la bandurria. Algunas veces tienen este instrumento sin trastes... otras le ponen seis ó siete trastes y aun no bien puestos.»