Note 1228 — TOMO SEGUNDO
Reading edition
Aquí comienzan los instrumentos músicos. El Arcipreste era entendidísimo en música española y morisca: era un verdadero trobador. En esto de los instrumentos del Arcipreste se ha fantaseado de lo lindo. Estudiado asunto tan intrincado lo he llevado á la aprobación del malogrado amigo mío D. Cecilio de Roda, Director del Conservatorio, entendidísimo en música antigua española y marroquí. Guillaume Machaut, que vivió en tiempos del Arcipreste (1284-1377), escribió en 8.877 versos el poema de la Prise d'Alexandrie, donde menciona un buen golpe de instrumentos músicos y entre ellos, comunes con los del Arcipestre: orgues, micanons (medio caño) rubebes (rabel), psalterions, leüs (laud), guiternes (guitarra), citoles, tabours, flaüstes, trompes, rotes, harpes, chevrettes (odrecillo), cornemuses, chalemelles (caramillo), chifonie (çinfonia), douceines (dulçema), simbales (atanbales), frestel (çanpoña). (véase Emile Travers, Les instruments au XIVe siècle d'après Guillaume de Machaut). En el Poema de Alfonso XI ó Crónica rimada, escrita por Rodrigo Yáñez, también se cita un buen golpe de instrumentos (c. 407), el laud, la vihuela, el rabé, la guitarra, la exabeba, el medio canon, la gayta, la farpa. Atabores en G, atanbobores en S, como tabours en francés y tabur en la Chanson de Roland, y atamor en el Cid. Véase copla 899.
La guitarra morisca, por las trazas debe de ser el instrumento ó guitarrillo de dos cuerdas, muy pequeño y delgado y el cuerpo por encima forrado de pergamino y sin agujero, que tienen los marroquíes y llaman كنبري guenbri; mientras que la ladina ó latina era la guitarra española, de cuatro órdenes de cuerdas. Al guenbri se asemeja algún instrumento de las Cántigas (Riaño, Critical and bibliographical notes on early spanish music, London, Quaritch, 1887, f. 43, n. 1), donde se ve que el que lo toca es moro por el traje. Por el texto del Arcipreste se saca que tenía las voces agudas y ariscas, ó sea ásperas, como tenía que sonar un guitarrillo chico y suena el guenbri, del cual poseyó el Sr. Roda varios ejemplares. Cuanto á la ladina (en G) ó latyna (en S), esto es, española, dice Bermudo (Descr. instr., l. 2, c. 32) que «la guitarra común tiene cuatro órdenes de cuerdas... tiene dos temples. Uno se llama á los nuevos y otro á los viejos. La guitarra á los nuevos tiene en vacío una novena mayor y ordénase... No es otra cosa esta guitarra sino una vihuela, quitada la sexta y la prima... El temple de la guitarra á los viejos no difiere de esta á los nuevos, sino que la cuarta cuerda suelen abajar un tono... Pues queda esta guitarra á los viejos una decena mayor. Este temple más es para romances viejos y música golpeada que para música de el tiempo... Guitarra habemos visto en España de cinco órdenes de cuerdas». Id., c. 66: «La antiquísima es la guitarra de Mercurio. De las palabras de Boecio saco que Mercurio usó guitarra y Orfeo la aumentó y la hizo vihuela.» El corpudo alaut ó laud, instrumento de cuerdas arábigo, panzudo, العود alghūd, vihuela, laud (P. Alc.), Quij., 2, 12: Templando está un laud ó viguela. Hay varios en las Cántigas de Alfonso X (Riaño, f. 44, n. 2 y 3; f. 47, n. 2): Que tien' punto á la trisca, de regocijo. Dícese punto que tiene sonido del tono de derminada consonancia. Ferrer. Dom. 2 adv.: La levanta hasta el punto debido, sin atender á los puntos de las otras: ansi conviene entendais vos que el punto de nuestra dignidad está en la diestra de Dios, que por eso este Señor soberano elevó hasta aquel punto la naturaleza humana. Trisca por regocijo. Valderr. Ej. Mierc. dom. 3 cuart.: Por un chiste de un truhan, por una trisca de un regocijo. A. Molina, Dom. 3 cuar.: Hecho el mal, ahí es la trisca de todo el infierno, la risa de los demonios. Apriscarse, juntarse como ovejas ó con ellas en el aprisco, donde es de oir el concierto de balidos, que el Arcipreste recuerda aquí. Comed. Florin., 21: Por ahí me entras? Con las ovejas me aprisco.