Note 1225 — TOMO SEGUNDO
Reading edition
Pascua mayor, la de resurrección, pues también se decía Pascua de Navidad (Sáez, Moned. Enr., III, p. 186). «¿Qué pensar de esta apoteosis, no ya humorística, sino irreverente y sacrílega?» Así pregunta Menéndez y Pelayo, y cree excusarle con responder: No «En el Arcipreste no es más que una facecia brutal en que el poeta, dando rienda suelta á los instintos pecadores de su naturaleza exuberante y lozana, se alegra y regocija ferozmente con la perspectiva de bodas y yantares y juglarias con que le convidan las ferias de primavera» (Antolog., III, p. XCII). Tan irreverente y sacrílega apoteosis del Amor la hallaba el Arcipreste en los clérigos, frailes, monjas, caballeros y dueñas de su tiempo, sino que él supo darle forma poética, sacándola de los repliegues de las almas donde se solapaba, á la luz pública del arte. Su penetrante mirada la vió y su ingenio le dió plasticidad poética. ¿Y por eso se ha de atribuir á la persona del Arcipreste como facecia brutal de su alegría y regocijo feroz á la vista de bodas y yantares que le aguardan? Lo que supo ver y pintar en la sociedad que critica ¿hásele de atribuir á él mismo? Viejo é injustamente agraviado y preso escribía todo esto el Arcipreste (c. 1671, 1674, 1677, 1683): ¡bueno estaba él para tales facecias brutales, yantares y bodas!